Mamá se pinta las uñas de un rojo mate. No le gusta que brillen demasiado. Después, con una brocha, trata de ocultar el color sonrosado de su rostro. En su época las mujeres tenían que tener la piel completamente nívea, ahora el canon de belleza ha cambiado y se llevan las mujeres de piel con el tono ligeramente tostado (sin pasarse que nunca estuvo de moda ser negra o mulata). Con su barra de labios se dibuja una sonrisa rosada, los mueve hacia adentro y hacia fuera para que se rocíen bien del brillo del carmín y se niega a utilizar ralla y rímel. En el pueblo le decían que tenía los ojos de pulga pedorra así que busca inútilmente en el cajón de la mesilla unas gafas de sol para ocultar esos ojos que me miran desde un ayer lejano. Enseguida se olvida y abre el armario: «¿Dónde están mis zapatos de tacón de aguja? ¿Y el vestido de palas? Hija, la chaqueta calada, me la tengo que poner por encima, mira qué pechos, son tan abultados y redondos que me da vergüenza ir sin chaqueta, aunque sea agosto y me muera de calor. Mi madre siempre está con que parezco un ama de cría y las monjas, esas brujas, aún me acomplejan más desabotonándome el cinturón del uniforme, para que no se me marquen tanto. Qué cuerpo tan raro. Los chicos, los guapos, lo que digan los feos poco me importa, comparan mi cintura con la de una avispa. ¿Las avispas tienen cintura? Tú, tú que has estudiado, dímelo. ¿Te encoges de hombros? Pues aún sabes menos que yo. Mi cuerpo está redondito, sí, viejito pero redondo. Con la de hambre que estamos pasando…, y la de enfermedades… Y, chica, yo no sé, pero yo, serán cosas mías, veo a la gente tan esmirriada que me da mucha pena… El otro día, sentada en la plaza, vi a una chica tan arguellada que le ofrecí un pastel y me miró como si le hubiera insultado… ¿Tú crees que le pude ofender? Yo con un pastel soy feliz. Mira que le pido poco a la vida. Mi madre me decía siempre: “Que no te engañe la vida, hija mía, si te puedes dar un capricho, dátelo y no te preocupes tanto por el día de mañana que el día de mañana es hoy”».
Sé que mamá está agitada porque cree que hoy hay baile en el pueblo. Se sentará junto a las otras chicas a esperar a que alguien la saque a bailar. Se sueña princesa por una noche. Menos mal que no sabe que será una Cenicienta toda su vida.
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