22 de marzo de 2014

Microrelato, macrosentimiento

 
No me dejes colgada en el camino, no te mueras yegua de dos patas, ¿a quién cabalgaré yo? ¿Cómo volveré a sentirme carne? ¿Quién trepará por los escalones de mi cuerpo? ¿Quién me llevará lejos de la nostalgia y del vacío? ¿Dónde se enredarán mis piernas y dónde creceré como hierba trepadora?
Esa baba que respiras, ese aliento que se corta, ese lomo herido, son mi silla de ruedas.
Ya vienen los médicos, ya nos separan. Mientras tú me andabas no sentí jamás que no tuviera piernas, ahora, yegua de ojos ciegos y pies veloces, hemos muerto para el camino.

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