Hay muchas personas que, por carencias afectivas, buscan fuera de casa, de su trabajo o del entorno en el que parecen moverse cómodamente una familia ficticia o una ilusión amorosa que les haga felices. El error es que como mínimo esas personas caen en el engaño, en la burla de los demás y en la trampa que les han tendido. El resultado: una nueva muerte psicológica.
Todos hemos tratado de "comprar cariño" con regalos, concesiones, favores... Lo único que se consigue es que se aprovechen de uno y que terminen dejándolo aún más solo que antes.
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